Amsterdam
Hay dos referentes para orientarse en Amsterdam. El primero, la Estación Central, construida a finales del siglo pasado sobre tres islas artificiales. Es el centro vital de la ciudad. Para ver este espectáculo, asómate al restaurante First Class de la estación, que guarda el ambiente de las típicas tabernas de madera oscura de la ciudad. El segundo punto es la plaza Dam. Aquí montaron su cuartel general los hippies de los años sesenta. Es una enorme plaza algo destartalada, enmarcada por la Iglesia Nueva y por el Palacio Real. Desde aquí parten las
calles más comerciales y concurridas.
Al este del Dam se extiende el barrio rojo, con su prostitución de escaparate y sus farolillos encarnados.
Otro tipo de mercado, especialmente animado los domingos: la plaza del Nieuwmarkt.
La ciudad está concebida para deambular sin prisas. Los canales ayudan a estos recorridos. No dejes de subir a uno de los numerosos botes turísticos para ver las casas desde otra perspectiva. Lo rutilante: los comercios y talleres de diamantes (Coster. Paulus Potterstraat, 2-4 y Amsterdam Diamonds Centre (Rokin, 1). Aquí verás cómo se pulen, aunque no adquieras ninguno. Y como colofón, acércate a tomar una cerveza en el Jordaan, al otro lado del canal Prinsengracht. Su centro está en la iglesia de Noordekerk, en torno a la cual se instala los sábados
un mercadillo de artesanía y productos ecológicos.
MUSEOS
En las oficinas de turismo conseguirás un abono para entrar en todos los museos; por lo menos, en la trilogía de los imprescindibles: el Rijksmuseum, el Museo Van Gogh y el Stedelijk Museum. En el célebre Rijksmuseum
se guardan las obras de los maestros del siglo de Oro holandés (Rembrandt, Veermer, Fans Hals, Ruysdael, o Jan
Steen, entre otros). Para el mes de junio prepara una gran exposición de naturalezas muertas. El Van Gogh (que el 24 de junio reabre sus puertas tras la reforma y la ampliación) es un modernísimo edificio cerca del interior. Aquí encontrarás 200 cuadros y más de 500 dibujos del pintor, y una colección de obras de sus contemporáneos, como Gauguin y Toulouse-Lautrec. Por último, el Stedelik guarda una modernísima colección de arte contemporáneo, especializado en las vanguardias, que se renueva periódicamente.
Los habitantes de esta ciudad lo tienen muy claro y, en caso de que dudes, te darán una serie de razones para que alquiles como medio de locomoción, la bici

medio de locomoción, la bici
: es económico, saludable, rápido, puedes acceder a él día y noche. Por lo tanto, en cuanto llegues a Amsterdam, móntate en bici. Sólo necesitas ropa cómoda y, dependiendo de las estaciones, gafas de sol o guantes. A la hora de alquilar, tienes dónde escoger. Bike City, por ejemplo.
Está en el barrio de Jordaan (Bloemgracht, 68-70), a la vuelta de la Casa de Ana Frank. También se pueden alquilar por una semana.
La noche se mueve al ritmo del jazz El ambiente más auténtico: las casitas y canales de Jordaan, el barrio de estudiantes y artistas. A media tarde acércate a Leidseplein o a Rembrandtsplein, donde no faltan los locales que cierran avanzada la noche. Jazz puro: en el Bimhuis (Oudesanchs, 73-77). Pero hay más: Café Alto (Korte Leidsendwarsstraat, 115), o el Joseph Lam Jazzclub (Van Diemenstraat, 8). Otros ritmos: Sala Paradiso (Weteringschans, 6-8) o el Melkweg, centros de vanguardia. Movida: en Mazzo (Rozengracht, 114); Fizz (Nieuwe Zijds Voorburwal, 165) o Escape (Rembrandtsplein 10-15). Salsa: Fuegos (Albert Cuypstraat, 151).
(Información obtenida de la publicación Deviajes)
|